El cierre contable 2026 tendrá una importancia que muchas empresas todavía pueden estar subestimando.
A partir de los períodos anuales que comiencen el 1 de enero de 2027, entrará en vigencia NIIF 18 — Presentación e Información a Revelar en los Estados Financieros, la nueva norma emitida por el International Accounting Standards Board.
NIIF 18 reemplazará a NIC 1 — Presentación de Estados Financieros y modificará especialmente la estructura y transparencia del estado de resultados.
Pero el verdadero desafío no comienza el próximo año.
Comienza ahora.
La razón es sencilla: NIIF 18 deberá aplicarse retrospectivamente.
Cuando una entidad presente sus estados financieros 2027 bajo la nueva norma tendrá que mostrar información comparativa de 2026 adaptada a los nuevos criterios y, además, revelar determinadas conciliaciones entre la presentación anterior y la nueva.
En términos prácticos:
el cierre 2026 será la materia prima de la transición a NIIF 18.
¿Qué cambia realmente?
NIIF 18 no fue diseñada principalmente para cambiar cuánto gana o pierde una empresa.
Su objetivo es cambiar cómo ese desempeño se presenta, clasifica y explica a los usuarios de los estados financieros.
El IASB identifica tres grandes modificaciones:
1. Nuevos subtotales definidos en el estado de resultados.
2. Nuevas reglas para las medidas de desempeño definidas por la administración.
3. Mayores exigencias de agregación y desagregación de información.
Esto puede parecer un cambio meramente formal.
No lo es.
Puede modificar significativamente la lectura que inversionistas, bancos, directorios, auditores y otros usuarios hagan de los resultados de una entidad.
Aparece un resultado operacional definido por NIIF
Una de las principales novedades es la introducción de subtotales específicamente definidos.
NIIF 18 exigirá presentar, entre otros:
Resultado operacional
y
Resultado antes de financiamiento e impuesto a las ganancias.
Esto busca resolver un problema histórico.
Hasta ahora, expresiones como “resultado operacional” podían construirse de distintas maneras entre compañías, dificultando ciertas comparaciones.
NIIF 18 incorpora una estructura más estandarizada.
Para llegar a ella, los ingresos y gastos deberán clasificarse dentro de categorías como:
operación, inversión, financiamiento, impuesto a las ganancias y operaciones discontinuadas, según corresponda.
Por eso, no basta simplemente con cambiar los nombres de algunas líneas del estado financiero.
Habrá que analizar dónde corresponde clasificar cada componente del resultado.
Para bancos y entidades financieras el análisis será especialmente relevante
La aplicación puede ser más compleja en entidades cuya actividad principal consiste precisamente en invertir en determinados activos o proporcionar financiamiento a clientes.
NIIF 18 contempla reglas particulares para estas entidades.
Por ejemplo, una partida que podría considerarse de inversión o financiamiento en una empresa industrial puede formar parte de la actividad operacional de una institución cuya actividad principal consiste justamente en financiar clientes.
Esta materia volvió al debate contable chileno precisamente este 30 de septiembre, con análisis especializados sobre los desafíos que NIIF 18 plantea para la banca nacional.
Por ello, copiar automáticamente la estructura del estado de resultados de otra industria podría producir una clasificación incorrecta.
EBITDA y otros indicadores utilizados por la gerencia entran bajo mayor escrutinio
Existe otra modificación que puede resultar incluso más importante para directorios y gerencias.
Muchas empresas comunican resultados utilizando indicadores propios:
EBITDA ajustado.
Resultado recurrente.
Resultado normalizado.
Utilidad ajustada.
Resultado antes de partidas extraordinarias.
NIIF 18 introduce el concepto de Management-defined Performance Measures, o medidas de desempeño definidas por la administración.
Cuando una medida reúna las condiciones establecidas por la norma y sea utilizada en comunicaciones públicas para transmitir la visión de la administración sobre el desempeño de la entidad, deberá existir una revelación específica.
La entidad deberá explicar, entre otros elementos:
- qué representa la medida;
- por qué la administración considera que entrega información útil;
- cómo se calcula;
- y cómo se concilia con el subtotal NIIF más directamente comparable.
También deben revelarse determinados efectos tributarios y sobre participaciones no controladoras de los ajustes utilizados en la conciliación.
Esto aumenta considerablemente la trazabilidad de los indicadores alternativos que una empresa comunica al mercado.
Ya no bastará con publicar un “EBITDA ajustado”
Imagine que una compañía informa:
EBITDA ajustado: $12.000 millones.
Bajo el nuevo entorno de revelación, la pregunta será:
¿ajustado por qué?
Puede haber excluido:
- reestructuraciones;
- deterioros;
- indemnizaciones;
- resultados extraordinarios;
- efectos de adquisiciones;
- diferencias de cambio;
- u otros conceptos.
Si la medida queda comprendida dentro de la definición de NIIF 18, la administración tendrá que entregar información que permita comprender su construcción y compararla con las métricas definidas por las normas contables.
El objetivo es claro:
reducir la distancia entre cómo la administración comunica sus resultados y cómo esos resultados aparecen en los estados financieros.
Una medida utilizada fuera de los estados financieros puede terminar generando revelaciones dentro de ellos
Este punto merece especial atención.
Para identificar determinadas medidas de desempeño, NIIF 18 observa también las comunicaciones públicas externas de la entidad.
Por eso, el análisis no debería quedar exclusivamente en manos del departamento contable.
Será necesario revisar también, dependiendo de cada organización:
presentaciones a inversionistas, comunicados de resultados, memorias, publicaciones corporativas y otra información pública utilizada para explicar el desempeño financiero.
El IFRS Interpretations Committee ha seguido analizando durante 2026 qué debe considerarse comunicación pública y cómo identificar correctamente estas medidas.
Esto introduce una consecuencia importante:
Finanzas, Contabilidad, Relaciones con Inversionistas, Comunicaciones, Gerencia y Auditoría deberán trabajar de manera coordinada.
2026 deberá reconstruirse bajo NIIF 18
Probablemente este sea el punto más importante de toda la noticia.
La norma exige aplicación retrospectiva conforme a NIC 8.
Además, durante el primer año de aplicación deberán presentarse conciliaciones para cada partida del estado de resultados del período comparativo inmediatamente anterior, mostrando:
monto reexpresado bajo NIIF 18
versus
monto previamente presentado bajo NIC 1.
Para una empresa cuyo ejercicio coincide con el año calendario significa que, al preparar los estados financieros 2027, el comparativo correspondiente a 2026 deberá presentarse adaptado a NIIF 18.
Y eso cambia completamente el calendario de implementación.
El propio análisis de efectos publicado por IFRS Foundation advirtió que las empresas que aplicarán NIIF 18 desde el 1 de enero de 2027 y presentarán un año comparativo deberían haber comenzado a evaluar la clasificación antes del inicio del período comparativo, es decir, antes del 1 de enero de 2026.
Estamos terminando septiembre.
Para quien todavía no comenzó, el margen de preparación se está reduciendo.
No debería esperarse al cierre anual
Una implementación tardía puede obligar a reconstruir información meses después.
Ese escenario es especialmente complejo cuando los sistemas contables actuales acumulan partidas que NIIF 18 requerirá separar posteriormente.
Por ejemplo, una cuenta puede contener distintos ingresos o gastos que bajo la nueva estructura deban terminar clasificados en categorías diferentes.
Si durante 2026 el sistema no capturó esa información con suficiente granularidad, la empresa podría verse obligada a reconstruirla manualmente.
Por eso, implementar NIIF 18 no significa solamente preparar un nuevo formato Excel para los estados financieros.
Puede requerir cambios en:
plan de cuentas, parametrización ERP, mapeos contables, reporting, consolidación, controles internos y papeles de trabajo.
Agregación y desagregación: menos espacio para esconder información dentro de “otros”
NIIF 18 también fortalece los principios sobre agrupación y separación de partidas.
El IASB busca mejorar la utilidad de la información evitando tanto la fragmentación excesiva como la acumulación de elementos materialmente distintos dentro de categorías demasiado generales.
Esto vuelve particularmente importante revisar cuentas como:
Otros ingresos.
Otros gastos.
Otros resultados.
Gastos varios.
Ingresos diversos.
Una presentación técnicamente cómoda para la contabilidad no necesariamente entrega información suficientemente útil para los usuarios de los estados financieros.
La implementación debería analizar la naturaleza real de las partidas y no únicamente el nombre histórico de la cuenta contable.
El estado de flujo de efectivo también recibe modificaciones
Aunque el foco principal de NIIF 18 está en el estado del resultado, la norma introduce además modificaciones relacionadas con NIC 7 — Estado de Flujos de Efectivo.
El IASB las describe como cambios más limitados que los introducidos al estado de resultados, pero igualmente forman parte de la transición.
Por eso, el diagnóstico de implementación no debería revisar únicamente resultados.
Debe analizar el juego completo de estados financieros y sus revelaciones relacionadas.
¿A quién afecta?
NIIF 18 deberá ser aplicada por las entidades que preparan estados financieros de acuerdo con IFRS Accounting Standards, salvo las consideraciones específicas que correspondan según el marco utilizado por cada entidad.
El IASB señala expresamente que afectará a compañías de todas las industrias que reportan bajo NIIF.
En Chile ya existen emisores que han incorporado en sus estados financieros la revelación de NIIF 18 como pronunciamiento todavía no vigente con aplicación obligatoria desde el 1 de enero de 2027, según antecedentes disponibles en la CMF.
Por ello, las empresas sujetas a NIIF deberían tener ya identificado su impacto.
NIIF 18 no significa necesariamente más o menos utilidad
Esta aclaración es fundamental.
La IFRS Foundation señala que NIIF 18 no cambia principalmente la forma de medir el desempeño financiero, sino la manera de presentarlo y revelarlo.
En consecuencia, una empresa no debería concluir simplemente:
“con NIIF 18 ganaremos más”
o
“con NIIF 18 nuestra utilidad disminuirá”.
La principal transformación está en cómo las partidas se clasifican, cómo se construyen determinados subtotales y cómo se explica el desempeño.
Sin embargo, esa nueva presentación sí puede modificar la percepción de indicadores utilizados por analistas, inversionistas, bancos y directorios.
Y eso la convierte en un cambio estratégico de información financiera.
Cinco tareas que deberían comenzar antes del cierre de diciembre
1. Diagnóstico de brechas
Comparar el estado de resultados actual con las categorías y subtotales exigidos por NIIF 18.
2. Mapear el plan de cuentas
Determinar dónde quedará clasificada cada partida bajo la nueva estructura.
3. Identificar medidas de desempeño de la administración
Revisar EBITDA ajustado y otras métricas utilizadas en comunicaciones externas.
4. Preparar el comparativo 2026
No esperar hasta 2027 para reconstruirlo.
5. Evaluar sistemas y controles
Determinar si ERP, consolidación y herramientas de reporting capturan la información necesaria para cumplir la nueva norma.
Un ejercicio que toda empresa debería hacer ahora
Tome el estado de resultados de agosto o septiembre de 2026.
Y pregunte:
¿Podríamos presentarlo hoy bajo NIIF 18?
Si la respuesta es no, identifique por qué.
¿Falta información?
¿Las cuentas están demasiado agregadas?
¿No se sabe qué partidas pertenecen a operación, inversión o financiamiento?
¿Existen métricas alternativas sin conciliación?
¿El ERP no permite obtener la información?
¿Gerencia y Contabilidad utilizan conceptos distintos para medir el desempeño?
Cada respuesta negativa identifica una tarea de implementación.
Análisis V&G
NIIF 18 podría parecer simplemente “la norma que reemplaza a NIC 1”.
Ese enfoque subestima completamente el cambio.
La transformación más importante será obligar a las empresas a conectar tres dimensiones que muchas veces funcionan separadamente:
lo que registra la contabilidad,
lo que muestran los estados financieros,
y
lo que la gerencia comunica como desempeño del negocio.
A partir de 2027 esa relación deberá ser más transparente.
Pero existe una razón adicional para actuar ahora:
2026 no desaparecerá cuando entre en vigencia NIIF 18.
Será precisamente el período comparativo que habrá que reconstruir.
Por eso, el 31 de diciembre de 2026 no debería encontrar a una empresa preguntándose por primera vez cómo implementará la norma.
A tres meses de terminar el año, la pregunta correcta es otra:
si tuviéramos que convertir hoy nuestros estados financieros 2026 a NIIF 18, ¿tenemos toda la información necesaria para hacerlo?
Si la respuesta es no, todavía existe tiempo para actuar.
Pero la cuenta regresiva ya comenzó.
Contenido informativo elaborado con antecedentes disponibles al 30 de septiembre de 2026. NIIF 18 será obligatoria para períodos anuales que comiencen a partir del 1 de enero de 2027 para entidades que aplican IFRS Accounting Standards, permitiéndose su adopción anticipada. La evaluación específica debe efectuarse considerando el marco de información financiera aplicable a cada entidad.