La Comisión para el Mercado Financiero postergó por un año la aplicación obligatoria de los estándares internacionales de sostenibilidad. La nueva fecha entrega más tiempo, pero también deja una señal clara: las empresas que utilicen 2026 para construir información, controles y responsabilidades llegarán en una posición muy distinta a aquellas que comiencen a trabajar cuando el reporte ya sea obligatorio.
Santiago, 25 de agosto de 2026. La implementación de las normas internacionales de sostenibilidad NIIF S1 y NIIF S2 en Chile tuvo un cambio importante durante las últimas semanas.
La Norma de Carácter General N.º 519 de la Comisión para el Mercado Financiero había establecido originalmente que la adopción de estos estándares comenzaría con las memorias correspondientes al ejercicio 2026.
Ese era también el calendario recogido en el perfil jurisdiccional de Chile publicado por la IFRS Foundation, actualizado el 18 de junio de este año: períodos anuales iniciados en 2026, cuya información sería reportada en 2027.
Pero esa fecha cambió.
El 27 de julio de 2026, la CMF dictó la Norma de Carácter General N.º 572, modificando expresamente la vigencia de la NCG 519.
El nuevo texto reemplazó la referencia al año 2026 y estableció que las modificaciones asociadas a NIIF S1 y NIIF S2 entrarán en vigor el 31 de diciembre de 2027 y serán aplicables a las memorias que estén referidas al año 2027.
La obligación, por tanto, fue postergada un año.
Pero sería un error interpretar esa prórroga como un año en que las empresas pueden olvidarse del tema.
¿Por qué la CMF decidió postergar la aplicación?
La propia Comisión explicó que la decisión responde a los desafíos que supone la implementación de NIIF S1 y NIIF S2 para un universo amplio y diverso de entidades fiscalizadas.
No se trata simplemente de modificar el formato de una memoria anual.
La CMF menciona expresamente la necesidad de adecuar gobiernos corporativos, estructuras, sistemas y procedimientos para poder generar la información exigida por los nuevos estándares.
Ese punto es probablemente el más importante.
NIIF S1 y NIIF S2 no son normas que puedan implementarse correctamente contratando a alguien pocas semanas antes de presentar una memoria.
Requieren que la organización sea capaz de identificar riesgos y oportunidades, determinar cuáles son materiales, generar datos consistentes, definir responsables, documentar metodologías y conectar esa información con la realidad financiera de la compañía.
La sostenibilidad entra definitivamente en la información financiera
NIIF S1 establece requerimientos generales para revelar información sobre riesgos y oportunidades relacionados con sostenibilidad que puedan razonablemente afectar los flujos de efectivo de una entidad, su acceso al financiamiento o su costo de capital en el corto, mediano o largo plazo.
La norma organiza esa información en cuatro grandes ámbitos:
Gobernanza.
Cómo el directorio, la administración y las estructuras internas supervisan los riesgos y oportunidades relacionados con sostenibilidad.
Estrategia.
Cómo esos riesgos y oportunidades pueden afectar el modelo de negocio, la estrategia, las decisiones y las perspectivas de la empresa.
Gestión de riesgos.
Cómo la organización identifica, evalúa, prioriza y monitorea estos asuntos.
Métricas y objetivos.
Qué indicadores utiliza la empresa para medir su desempeño y cómo avanza respecto de sus objetivos.
NIIF S2 aplica esa misma estructura específicamente a los riesgos y oportunidades relacionados con el clima, incluyendo riesgos físicos y riesgos de transición.
Esto explica por qué el desafío va bastante más allá de preparar un informe de sostenibilidad.
La información debe tener conexión con aquello que puede afectar económicamente a la empresa.
2026 puede convertirse en un año de prueba
La decisión adoptada por la CMF contiene un elemento particularmente interesante.
Aunque la aplicación obligatoria fue postergada, la Comisión mantuvo expresamente la posibilidad de adopción voluntaria.
Más aún: invitó a las entidades que durante 2027 reporten voluntariamente información correspondiente al ejercicio 2026 bajo NIIF S1 y NIIF S2 a participar en instancias de retroalimentación técnica con el propio regulador.
En esas instancias, la CMF entregará observaciones destinadas a identificar fortalezas y oportunidades de mejora de los reportes.
Desde una perspectiva de implementación, ésta puede ser una oportunidad especialmente valiosa.
Una empresa que utilice 2026 como ejercicio piloto podrá identificar deficiencias mientras todavía dispone de tiempo para corregirlas.
La CMF ya detectó dificultades en la implementación
La prórroga tampoco surgió de manera aislada.
Durante junio, la Comisión desarrolló talleres participativos sobre NIIF S1 y NIIF S2, en un proceso apoyado por el Banco Interamericano de Desarrollo y que contó en su sesión inicial con la participación de un representante de la IFRS Foundation.
Entre el 22 y el 30 de junio se realizaron mesas de trabajo destinadas precisamente a recoger dudas, dificultades y necesidades de las entidades supervisadas.
Posteriormente, al anunciar la prórroga, la CMF señaló que estos talleres permitieron identificar desafíos y puntos críticos asociados a la implementación.
Eso entrega una señal bastante clara.
Si el propio regulador concluyó que las empresas necesitaban más tiempo para adaptar sus estructuras, sistemas y procesos, parece poco razonable utilizar ese tiempo adicional simplemente para postergar la preparación.
El verdadero riesgo: descubrir en 2027 que el dato nunca se recopiló
Muchas exigencias de información pueden reconstruirse posteriormente.
Otras no.
Una empresa puede descubrir, por ejemplo, que para responder adecuadamente una determinada métrica necesita información mensual proveniente de distintas instalaciones, filiales, áreas operacionales o proveedores.
Si esa información nunca fue levantada durante el período correspondiente, reconstruirla un año después puede ser complejo, costoso o incluso imposible con un nivel adecuado de respaldo.
Lo mismo ocurre con:
- evidencia de los controles aplicados;
- responsables de generación y validación del dato;
- metodologías utilizadas;
- supuestos y estimaciones;
- trazabilidad de información;
- riesgos identificados durante el período;
- decisiones adoptadas por la administración;
- métricas de desempeño;
- objetivos y seguimiento;
- información proveniente de la cadena de valor.
Por eso, la preparación de un reporte de sostenibilidad serio comienza mucho antes de redactar la memoria.
No es un proyecto exclusivo del área de sostenibilidad
Otro error frecuente sería entregar toda la implementación a una sola gerencia.
NIIF S1 y NIIF S2 tienen una naturaleza transversal.
Dependiendo de la organización, pueden requerir información proveniente de:
directorio y alta administración;
finanzas;
contabilidad;
riesgos;
auditoría interna;
operaciones;
recursos humanos;
abastecimiento;
medioambiente;
legal y cumplimiento;
tecnología;
y relación con proveedores.
La información de sostenibilidad debe, además, guardar coherencia con la información financiera de propósito general.
La IFRS Foundation enfatiza precisamente la necesidad de que los usuarios puedan comprender las conexiones entre riesgos y oportunidades de sostenibilidad, estrategia, métricas y estados financieros.
Eso hace indispensable la participación del área financiera y contable.
Nuestra opinión
La postergación hasta 2027 es una buena decisión regulatoria si el año adicional se utiliza correctamente.
Permite evitar una implementación puramente formal y entrega espacio para que las entidades desarrollen sistemas capaces de producir información consistente y trazable.
Pero también puede generar un riesgo:
la falsa sensación de que el problema fue postergado.
No fue así.
Se postergó la obligación de reporte.
No desapareció la necesidad de construir la capacidad necesaria para cumplirla.
Y una parte importante de esa capacidad depende de información que debe generarse mientras ocurren las operaciones.
Por eso, 2026 debería entenderse como un año de diagnóstico, diseño y prueba.
¿Qué deberían hacer las empresas durante 2026?
Nuestra recomendación es comenzar por un diagnóstico de brechas NIIF S1/S2.
Ese trabajo debería responder, como mínimo, siete preguntas.
1. ¿La entidad está dentro del alcance regulatorio?
El primer paso es determinar correctamente si la empresa se encuentra comprendida por las instrucciones de la CMF y cuál será su calendario efectivo de aplicación.
La NCG 519 modificó las reglas aplicables a la Memoria Anual Integrada para las entidades sujetas a las correspondientes instrucciones de la NCG 30.
2. ¿Qué información ya existe?
Muchas organizaciones no parten desde cero.
Pueden existir reportes bajo NCG 461, SASB, políticas ambientales, matrices de riesgos, inventarios de emisiones, sistemas de gestión, indicadores laborales o información requerida por clientes y financiadores.
El objetivo inicial debería ser determinar qué información puede reutilizarse y qué debe construirse.
3. ¿Cuáles son los riesgos y oportunidades materiales?
NIIF S1 no obliga simplemente a publicar una extensa lista de asuntos ESG.
El análisis debe concentrarse en aquellos riesgos y oportunidades que razonablemente puedan afectar las perspectivas económicas de la entidad.
4. ¿Quién es responsable de cada dato?
Cada indicador relevante debería contar con:
fuente, responsable, periodicidad, metodología, revisión y evidencia.
Sin esa trazabilidad, la información puede ser difícil de defender posteriormente.
5. ¿Existen controles?
El dato de sostenibilidad comenzará a enfrentarse progresivamente a expectativas similares a las existentes en información financiera.
Por eso resulta recomendable diseñar controles sobre captura, modificación, validación y consolidación de información.
6. ¿La información puede conectarse con las cifras financieras?
Éste será uno de los desafíos más importantes.
Los riesgos de sostenibilidad no deberían aparecer en una memoria completamente desconectados de inversiones, activos, provisiones, costos, financiamiento, estrategia o planificación financiera cuando exista una relación material.
7. ¿Puede prepararse un reporte piloto?
Para las entidades con mayor nivel de avance, preparar durante 2027 un reporte voluntario referido al ejercicio 2026 puede ser una alternativa especialmente interesante, considerando la posibilidad de obtener retroalimentación técnica de la CMF.
Una precisión importante respecto del perfil de Chile de IFRS Foundation
Actualmente existe una diferencia de fechas que puede generar confusión.
El perfil jurisdiccional de Chile publicado por IFRS Foundation señala todavía que las normas comenzarían a aplicarse a períodos anuales iniciados durante 2026, para reportarse en 2027.
Sin embargo, ese documento fue actualizado el 18 de junio de 2026.
La NCG 572, que modificó formalmente ese calendario, fue dictada posteriormente, el 27 de julio de 2026.
Por tanto, para determinar la obligación actualmente vigente en Chile debe considerarse la actualización regulatoria posterior de la CMF: aplicación a las memorias referidas al año 2027.
El año adicional tiene valor, pero solo si se utiliza
La discusión ya no debería plantearse en términos de:
“¿Cuándo comienza NIIF S1 y NIIF S2?”
La regulación ya definió el nuevo calendario.
La pregunta empresarial más importante es otra:
“¿Estamos construyendo hoy la información que necesitaremos cuando corresponda reportar?”
Una empresa que llegue a 2027 con su matriz de riesgos definida, responsables asignados, metodologías documentadas, datos disponibles y un ejercicio piloto realizado tendrá un problema principalmente de consolidación y presentación.
Una empresa que comience entonces tendrá que resolver simultáneamente:
qué informar, de dónde obtenerlo, quién responde por el dato, cómo medirlo, cómo respaldarlo y cómo conectarlo con la información financiera.
Son escenarios completamente diferentes.
Conclusión
La CMF otorgó un año adicional para la aplicación obligatoria de NIIF S1 y NIIF S2.
No debería interpretarse como un año perdido.
Debería utilizarse como el período para construir gobernanza, procesos, datos, controles y evidencia.
La sostenibilidad está dejando de ser únicamente una sección narrativa de la memoria.
Está entrando en el terreno de la información financiera útil para inversionistas, financiadores y acreedores.
Y ese cambio exige preparación antes de que llegue el vencimiento.